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Resumen: (sinopsis de la contraportada)
En un mundo donde la humanidad ha vencido a la muerte, las enfermedades y la guerra, el problema ya no es sobrevivir, sino el exceso de población. Para mantener el equilibrio, existe la Orden de la Guadaña, un grupo de segadores encargados de eliminar personas de forma permanente.

Citra Terranova y Rowan Damisch son dos adolescentes elegidos como aprendices de segador, un honor que ninguno de los dos desea. Bajo la tutela del implacable segador Faraday, deberán aprender las reglas de un oficio que exige sangre fría y una moral inquebrantable. Sin embargo, la formación esconde una terrible condición: sólo uno de ellos podrá convertirse en segador; el otro deberá morir.
Mientras Citra y Rowan luchan por mantener su humanidad, descubrirán que incluso en una sociedad perfecta pueden existir la ambición, la corrupción y el abuso de poder.



Valoración personal:
El universo distópico que ha creado Neal Shusterman para esta saga es, desde mi punto de vista, muy bueno. En todo momento la ética y la moral de los personajes marcan el destino de la historia, lo que me resulta muy interesante. También es cierto que hay situaciones en el relato donde se ha perdido la oportunidad de volver la historia más dramática —por ejemplo, entre Rowan y su mejor amigo del instituto cuando Rowan toma una decisión sobre su propio destino—, pero no deja de ser una obra interesante, con un comienzo modesto que va progresando hacia un lugar mucho más oscuro. Una maravilla si se sigue la línea de conocer todo lo que esconde el ser humano en su interior y hasta dónde es capaz de llegar si se ahonda en sus emociones.
Por otro lado, me da mucha rabia que se pierda el hilo de la historia cada poco por introducir cortes para explicar los pensamientos de los segadores. Son demasiadas interrupciones. Hay tantas como escenas. La obra parece estar escrita para un guion cinematográfico u obra dramaturga y no permite disfrutar de la lectura con naturalidad.



Sobre los personajes:
Citra Terranova
Es una adolescente fuerte, reflexiva y con un gran sentido de la justicia. Aunque no desea convertirse en segadora, acepta el aprendizaje por responsabilidad. Destaca por su empatía y su rechazo a matar sin un motivo ético, lo que la lleva a cuestionar las normas de la Orden de la Guadaña.
Rowan Damisch
Al inicio es un chico inseguro, acostumbrado a pasar desapercibido. Durante su entrenamiento como aprendiz de segador, se vuelve más serio y decidido. A diferencia de Citra, desarrolla una actitud más dura, influida por los métodos utilizados en su entrenamiento.
Segador Faraday
Es el mentor inicial de Citra y Rowan. Representa la vieja escuela de los segadores: actúa con respeto, humildad y honor hacia la muerte. Cree que segar debe ser un acto solemne y justo, no un privilegio. Es una figura moral clave y un ejemplo de lo que la Orden debería ser.
Segadora Curie
Una segadora legendaria, respetada por su experiencia y su sentido ético. Es firme, inteligente y protectora, y cree que los segadores deben mantener su humanidad. Representa la resistencia frente a la corrupción de la Orden.
Segador Goddard
Es el principal antagonista del libro. Ambicioso, cruel y narcisista, disfruta del poder que le otorga su cargo. Considera la siega como un espectáculo y no siente remordimiento al matar. Encarna la corrupción, el abuso de poder y la falta total de ética dentro de la Orden.
El Nimbo
Es la inteligencia artificial que gobierna el mundo. Aunque no es un personaje humano, tiene gran importancia en la historia. Se encarga de mantener la paz, la salud y el orden, pero no puede intervenir en la siega. Representa una autoridad racional y justa, limitada por las reglas humanas.



Acerca de la narración:
La novela Siega está escrita en tercera persona, con una narración que alterna principalmente entre los puntos de vista de Citra y Rowan. Este recurso permite al lector conocer los pensamientos, miedos y dudas de ambos personajes, y comprender cómo cada uno afronta de manera diferente el mismo conflicto. El lenguaje es claro y directo, lo que facilita la lectura, pero a la vez incluye reflexiones profundas sobre la vida, la muerte y el poder.

Neal Shusterman combina la acción propia de una novela juvenil con momentos de reflexión filosófica, especialmente a través de los diarios de los segadores, que aparecen intercalados en los capítulos. Estos fragmentos aportan distintas perspectivas morales y ayudan a entender la evolución y la corrupción de la Orden de la Guadaña. Sin embargo, desde mi punto de vista, el autor abusa de estos textos que interrumpen la lectura cada poco.

En cuanto al mensaje,
Shusterman invita a reflexionar sobre el uso del poder y la responsabilidad moral que conlleva. A través de la siega, plantea que incluso en una sociedad aparentemente perfecta pueden surgir la ambición, la injusticia y el abuso de autoridad. También transmite la idea de que la tecnología y el progreso no garantizan una sociedad ética si las decisiones humanas carecen de empatía y valores.



En relación a la historia:
La historia se desarrolla en una sociedad futurista donde la humanidad ha alcanzado la inmortalidad y ha eliminado casi todos los problemas tradicionales. Sin embargo, Neal Shusterman utiliza este escenario ideal para mostrar que el progreso absoluto no implica una mejora moral. A través del conflicto central de la novela —la necesidad de matar para mantener el equilibrio poblacional— el autor plantea una paradoja ética: cuando la muerte deja de ser natural, pasa a ser una decisión humana, y por lo tanto, moralmente cuestionable.

El mensaje principal del autor gira en torno al peligro del poder sin límites. La Orden de la Guadaña, creada para preservar el equilibrio, termina reflejando los mismos defectos que pretende evitar: corrupción, abuso de autoridad y ambición personal.
Shusterman critica la idea de que un sistema sea justo sólo por su estructura, y defiende que son las personas y sus valores quienes determinan su verdadera ética.

En cuanto a la ideología del autor, se percibe una postura humanista y crítica.
Shusterman defiende la importancia de la empatía, la responsabilidad individual y la capacidad de cuestionar las normas establecidas. A través de personajes como Citra y los segadores de la vieja guardia, el autor sugiere que la desobediencia moral puede ser necesaria cuando las leyes dejan de ser justas. Asimismo, muestra desconfianza hacia la glorificación de la violencia y advierte sobre los riesgos de delegar decisiones éticas complejas a sistemas de poder rígidos o deshumanizados.



Para finalizar:
Si tengo que centrarme en esta primera entrega de la serie El Arco de la Guadaña, la califico como "buena, pero mejorable", por los aspectos que ya he comentado anteriormente como, por ejemplo, los cortes narrativos o esa sensación de guion cinematográfico que me estropean la lectura y me rompen la concentración. Si quito esto, me parece una obra interesante y bien escrita. Se nota mucho que  Neal Shusterman ha trabajado hasta la saciedad en su historia, algo que valoro muchísimo en quienes escriben novelas. Por lo que voy a darle un voto de confianza y continuaré leyendo la serie porque me entusiasma su uso de las emociones, pensamientos y actuaciones en los personajes para relatar su historia.

Puntuación: 7 / 10

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